Hay una idea que aparece muchísimo cuando alguien empieza a mirar este mundo.

"El trail debe ser carísimo."

Y es lógico que lo piense.

Entrás a internet y ves mochilas que cuestan cientos de miles de pesos, zapatillas que parecen salidas de una nave espacial, relojes con más funciones que un celular y listas interminables de equipamiento.

Da la sensación de que, para correr por una montaña, primero hay que vaciar la billetera.

Pero... ¿es realmente así?


Nosotros también lo creíamos.

Cuando nació Punta de Lanza, nosotros tampoco corríamos.

Y una de las primeras cosas que vimos fue el precio de algunos productos.

La reacción fue bastante parecida a la de cualquiera.

"¿En serio hace falta gastar todo eso?"

Con el tiempo entendimos que la respuesta no es tan simple como un sí o un no.

Porque depende de algo mucho más importante.


Depende de dónde estás parado hoy.

No es lo mismo alguien que quiere salir a caminar por un sendero un domingo que una persona que está preparando una carrera de 100 kilómetros.

Los dos hacen trail.

Pero sus necesidades son completamente distintas.

Y ahí aparece un error muy común.

Creer que necesitamos el mismo equipo que usa quien lleva diez años en este deporte.

Es como querer aprender a manejar comprando un auto de carrera.


No todo es indispensable.

Hay cosas que sí son importantes.

Un buen par de zapatillas, por ejemplo, puede hacer una gran diferencia dependiendo del terreno.

En algunas carreras también hay equipamiento obligatorio por cuestiones de seguridad.

Pero entre eso y pensar que necesitás tener "lo mejor de lo mejor" para empezar hay un mundo de diferencia.

Muchas veces empezamos a disfrutar mucho antes de tener el equipo perfecto.


El mejor equipo no siempre es el más caro.

Hay productos que cuestan más porque tienen materiales ultralivianos, tecnologías específicas o están pensados para quienes pasan muchas horas en la montaña.

Y eso está perfecto.

Pero también existen productos que cumplen muy bien su función sin costar una fortuna.

Esa fue, justamente, una de las razones por las que nació Punta de Lanza.

No para decir que todo lo caro está mal.

Ni que todo lo barato es bueno.

Sino para demostrar que muchas personas podían acceder a productos de calidad sin sentir que el trail era un deporte reservado para unos pocos.


Lo caro puede ser otra cosa.

Hay algo que rara vez aparece cuando hablamos de costos.

¿Cuánto cuesta dejar de hacer aquello que nos hace bien?

¿Cuánto cuesta seguir diciendo "algún día empiezo"?

¿Cuánto cuesta vivir siempre esperando el momento perfecto?

No tenemos una respuesta para eso.

Pero sí sabemos que muchas veces ese costo termina siendo mucho más alto que el de cualquier mochila o cualquier chaleco.


Empezá por donde puedas.

No hace falta tener todo resuelto.

No hace falta comprar todo junto.

No hace falta parecer un corredor experimentado.

Hace falta dar el primer paso.

Después, con el tiempo, cada persona descubre qué necesita de verdad y qué no.

Y eso vale mucho más que cualquier lista de equipamiento.


Nuestro objetivo nunca fue vender más caro.

Fue que más personas pudieran sentirse parte.

Porque creemos que el trail no debería ser un deporte exclusivo.

Y tampoco debería parecerlo.

Si alguna vez pensaste que esto "no era para vos" porque parecía demasiado caro, o demasiado técnico, o demasiado lejano...

Ojalá esta guía haya servido para recordarte algo.

No necesitás tener todo para empezar.

A veces, lo único que hace falta es animarse a dar el primer paso.


En Punta de Lanza creemos que el disfrute no debería depender del tamaño de tu presupuesto.

Creemos que cuando más personas pueden acceder al trail, más personas tienen la oportunidad de encontrar eso que las hace sentirse vivas.