Es una pregunta que casi nadie hace en voz alta.

Pero está.

Porque empezar algo nuevo siempre da un poco de miedo.

No por el esfuerzo.

Ni por el cansancio.

Ni siquiera por el dinero.

Da miedo descubrir que, después de tanta expectativa...

...eso que imaginábamos no era para nosotros.


Nos pasa con todo.

Con un deporte.

Con un trabajo.

Con una carrera.

Con un hobby.

Con un libro que todos recomiendan.

Con una serie que parece gustarle al mundo entero.

A veces pensamos que nos va a encantar.

Y no.

Y eso está bien.


Hay una presión rara por elegir "lo correcto".

Como si tuviéramos que encontrar la actividad perfecta desde el primer intento.

Y, si no nos enamoramos instantáneamente, sentimos que fracasamos.

Pero la realidad suele ser bastante más desordenada.

Hay personas que descubren el trail después de probar ciclismo.

O natación.

O gimnasio.

O simplemente después de salir a caminar porque necesitaban despejar la cabeza.

Nadie tiene el mismo recorrido.


Nosotros tampoco sabíamos que el trail iba a cambiar tantas cosas.

Y esto tiene algo de curioso.

Porque nosotros ni siquiera somos corredores.

Si alguien nos hubiera preguntado hace unos años qué lugar iba a ocupar el trail en nuestras vidas...

Jamás habríamos respondido "vamos a crear una marca".

Pero pasó.

No porque buscáramos el trail.

Sino porque el trail apareció en nuestro camino.

Y terminó enseñándonos mucho más que cuestiones técnicas.

Nos enseñó a escuchar.

A aprender.

A conocer personas increíbles.

A entender que una actividad puede convertirse en una excusa para construir algo mucho más grande.


¿Y si lo probás y no te gusta?

Entonces habrás aprendido algo importante.

Que eso no era lo tuyo.

Y, aunque parezca poco, en realidad es muchísimo.

Porque saber lo que no nos hace bien también nos acerca a encontrar lo que sí.


Lo peligroso no es probar.

Lo peligroso es no animarse nunca.

Hay personas que pasan años imaginando cómo sería hacer algo distinto.

Salir a caminar.

Aprender un deporte.

Viajar.

Tomarse tiempo para ellas.

Y nunca lo hacen.

No porque no puedan.

Sino porque esperan tener la certeza de que les va a gustar.

Esa certeza casi nunca existe.


Nosotros creemos otra cosa.

Creemos que las personas no encuentran aquello que las hace sentirse vivas pensando.

Lo encuentran haciendo.

Probando.

Equivocándose.

Descubriendo.

Volviendo a empezar.

Y, a veces, en ese camino aparece el trail.

Y otras veces aparece otra cosa.

Las dos opciones son igual de valiosas.

Porque el objetivo nunca fue que todos hagan trail.

El objetivo es que cada persona encuentre su propio puente hacia el disfrute.


En Punta de Lanza creemos que no existe el tiempo perdido cuando te animás a descubrir qué te hace bien.